De la quinta a la mesa, el regreso con gloria de las frutas y verduras.

Quiénes son los mayores jugadores En lo que es la cara A de la cuarentena global, cayeron las emisiones de gases, el cielo está más diáfano, los animales están volviendo a nuestras ciudades y hasta las frutas y verduras han regresado a la mesa de los hogares. ¿Cómo podría explicarse este revival?

El ex decano de Agronomía, Fernando Vilella, resume en la definición de consumidor boutique los cambios de hábito que trajo la pandemia. “Argentina tiene una gran oportunidad en la nueva normalidad en la que predomina el concepto de saludable y la demanda de acceso a productos de calidad. Puede participar en ese mercado mundial más acotad y de mejores precios”, vaticina.

Quienes trazan el escenario post pandemia con la idea de la sustentabilidad como filosofía dominante, arriesgan que está renaciendo con fuerza el impulso a núcleos productivos en el interior, sin tanta concentración de población, sin necesidad de traslado desde grandes distancias, lugares más habitables, más saludables y más naturales.

Adolfo Storni, CEO de Extraberries, de la familia Bulgheroni, cuenta que salvo en Tierra del Fuego, por su clima extremo, y la Ciudad de Buenos Aires en la que ya no hay terrenos, toda la Argentina es apta para las quintas y los cultivos de frutas y hortalizas. Es curioso, la actividad que requiere mano de obra intensiva, un grado de industrialización por las plantas de empaque y las frigoríficas, además de la logística, está funcionando “bastante bien”, de acuerdo a Storni. “No hubo situaciones de contagio porque la organización y el cumplimiento de los protocolos fue estricto y pudimos exportar”. Por cierto, los camiones que iban repletos en un sentido y regresaban a sus lugares de origen vacíos lo hicieron sentir en el precio del flete, cuyo aumento se trasladó a las verdulerías.

 

En marzo se cosecharon la pera y la manzana en Río Negro y Neuquén. En diciembre fue el tiempo de los arándanos y el turno de las cerezas llegó en febrero, cuando la pandemia hacía de las suyas en China: se embarcaron hacia su principal destino exportador, aunque con menores valores que el año pasado. Fueron US$ 4 millones menos.

Según Storni, Argentina ha perdido el tren en estas producciones. Y tiene vecinos muy poderosos que compiten duro en la oferta de fruta de contra estación para el mundo desarrollado.

En estas producciones se necesita mucho capital por mucho tiempo. Un árbol de cereza, una planta de manzana o un limonero, requieren 6 a 8 años hasta dar los primeros frutos y durante todo ese tiempo, hay que aplicar fertilizante, podarlos, protegerlos de las nevadas y de las lluvias fuertes. Además en cierta escala hacen falta plantas de empaque y de frío. Storni remarca que mientras Chile tiene reglas de juego estable y créditos de largo plazo al 4%, en Argentina el acceso al capital está vedado. Así las cosas, si hace 15 años se desarrolló en Tucumán un cluster que la ubicó como la principal exportadora de limones de calidad del planeta, hoy son superados por Sudáfrica.

Precisamente, la campaña de cítricos que arranca ahora tendrá una importante caída en los volúmenes de producción, por culpa de la sequía en el Noroeste. Para José Carbonell, presidente de Federcitrus, la baja va a impactar principalmente al limón destinado a la producción industrial.

Por cierto, en la fruticultura por su intensidad y necesidad de innovación hay jugadores de peso. Además de San Miguel, del grupo Miguens-Bemberg en limones, se destacan Hugo Sánchez, Tres Ases de la familia Grisanti, los Bulgheroni y Kleppe, también de capitales nacionales que con 2.500 empleados y 85 años de vida le encontró la vuelta a las variedades de manzanas, peras y cerezas de alta calidad y las exporta a destinos exóticos.

Fuente: https://www.clarin.com/economia/economia/quinta-mesa-regreso-gloria-frutas-verduras_0_qoQbX7HD3.html